En la nota pasada, discutimos sobre los orígenes del Body Positive, un movimiento que se volvió emblema de la lucha feminista durante esta última década y que rápidamente se convirtió en un nicho de mercado para la industria de la belleza y la moda. Hoy descubriremos el Body neutrality (neutralidad corporal). ¿Por qué debería convertirse en un estilo de vida por adoptar?

Body Positive y Body Neutrality ¿sinónimos?

La mayor diferencia entre estas dos tendencias yace en cómo observamos nuestros cuerpos.

Mientras el Body Positive pretende celebrar el cuerpo, con todo y sus “imperfecciones” (lo que sea que eso signifique). El Body Neutrality nos brinda una visión más neutra.

Suena un poco complejo de entender, así que aquí traemos algunos ejemplos de la cuenta del libro “Beyond Beautiful: A Practical Guide to Being Happy, Confident, and You in a Looks-Obsessed World” (2019).

El objetivo del Body Neutrality (neutralidad corporal) es reducir la enorme importancia que se le da al atractivo físico en nuestra sociedad. Va más allá de la positividad corporal en el sentido de que no se trata sólo de rechazar los ideales de belleza específicos de nuestro tiempo, sino de todos los aspectos de la sociedad que continúan promoviendo la belleza como un logro esencial, consecuente y último, y la apariencia de una persona como indicativo de su valor.”

El Body Positive nos dice que somos hermosas y por eso nos sentimos bien con nosotras mismas. Mientras que el Body Neutrality, nos recuerda que nuestras apariencias no tienen relación con como nos percibimos o nuestro valor como personas.

Body Neutrality como la clave para vivir en paz con nuestra imagen

La neutralidad corporal se convierte en un sitio que siempre estará alojado en nuestras mentes, incluso en los días en los que sentimos que no podemos aceptarnos.

Comenzar a ver el cuerpo como algo neutro, aceptándolo y agradeciéndole por mantenernos saludables, se convierte en un estilo de vida que no daña nuestra autoestima.

Obligarnos a encontrar belleza en la manifestación de características que nos muestran que somos seres humanas vivas y funcionales, resulta un tanto enfermizo a largo plazo.

Nuestras estrías son indicio de nuestro crecimiento, la piel se estira, se acomoda para poder darle espacio a ese nuevo peso que protege nuestros órganos; al músculo que nos permite movernos y ejercitarnos; a la grasa que albergamos y llega a ser fuente de energía.

Los vellos en las piernas, vulva, brazos, espalda, en los deditos de los pies y manos, arriba de los labios, en el rostro en general, protegen nuestra piel, en ciertas zonas previenen infecciones y es natural en mujeres adultas.

Esa pancita que se forma debajo del ombligo y pareciera no desaparecer con nada, es la protección natural de nuestros úteros. Es normal que nuestros senos sean de distintos tamaños. La celulitis aparece durante la pubertad. Además, es indicativo de que crecimos y pasamos a otra etapa.

La lista de “defectos” que podríamos señalar y que en algún punto de nuestras vidas nos ha acomplejado es interminable, mejor dejémoslo en, es natural, es normal, no hay nada que corregir.

Aceptarse y aceptar a las otras

Cultivar una relación sana con nosotras mismas y nuestros cuerpos pareciera ser una solución para sanar la toxicidad que la cultura, las industrias y el capitalismo han implantado en nuestras percepciones.

El camino hacia el amor propio genuino se siente como una travesía interminable, dolorosa y con demasiadas piedras de por medio. Tal vez, se siente así porque hemos tratado de encontrarlo en los lugares y de las maneras incorrectas.

Aunque, no existe una sola manera de alcanzar aceptarnos, valorarnos y amarnos sobre todas las modas, ideales y estándares, la neutralidad corporal (Body Neutrality) podría ser la más cercana al objetivo.


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