cultura de la cancelación
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La cultura de la cancelación o ¿qué significa ser cancelado?

Seguramente alguna vez navegando por las redes, has sido testigo de polémicas protagonizadas por artistas y personas de la farándula. Y si eres chismosa como yo, te metes a indagar en las últimas fotos de Instagram del respectivo personaje, o buscas su nombre en Twitter para enterarte de la chisma completa. Es común que cuando esto sucede, te encuentres la palabra “CANCELADO” por todos lados, pero ¿qué significa ser cancelado? y ¿qué es la cultura de la cancelación? Sigue leyendo, esta morra Gen Z te va a explicar qué onda con eso.

En pocas palabras

La respuesta corta según el diccionario Webster: Estar cancelado o cancelar a alguien es el retiro masivo de apoyo hacia figuras públicas o celebridades que han hecho cosas que no son aceptadas socialmente en la actualidad. Esta práctica de “cancelar” o avergonzar masivamente a menudo ocurre en plataformas de redes sociales como Twitter, Instagram o Facebook.

Pero, ¿sabías que la primera “cancelación” data desde 1991?

La cultura de la cancelación evoluciona con el internet

La primera mención de “cancelar” a alguien surgen de la película de 1991 New Jack City. En una escena, el protagonista termina con su novia y dice: ”Cancela a esa perra. Me compraré a otra”. Según informa un artículo de Vox.

Pero el uso oficial de la expresión se solidifica en 2014 después de un episodio del reality show Love and Hip-Hop: New York. Durante una escena de una discusión Cisco Rosado le dice Diamond Strawberry, su interés romántico, “Estás cancelada”. Puedes ver este momento en el minuto  2:16.

Cisco después explica que ese día estaba viendo la película New Jack City, y que de ahí fue donde sacó la expresión. Después de que el show saliera al aire, usuarias y usuarios de twitter comenzaron a utilizar la frase.

Inició como una expresión en tono de broma hacia alguien que decía o hacía algo que desapruebas. A medida que se popularizó el término, comenzó a evolucionar para convertirse no sólo en una forma de cotorrear con tus amixes o conocidos, sino también para reprocharle a celebridades cuyo comportamientos resultaban ofensivos.

¿Por qué surge la cultura de la cancelación?

Cancelar a alguien se convirtió en una forma colectiva que tenemos para “aleccionar” a aquellas figuras públicas que cometen actitudes reprochables. Tal es el caso de Memo Aponte y sus acusaciones por pedofilia, Rix y su denuncia por abuso sexual, Anna Sarely acusada de fraude, y el caso más reciente de Yosstop por pornografía infantil.

Este llamado virtual a cancelar incita a dejar de consumir el contenido que él o la cancelada en cuestión produzcan. No interactuar con tweets, publicaciones o comentarios, difundir los hechos y básicamente ignorar lo que sea que produzcan para subir a sus plataformas.

La autora Lisa Nakamura concluye que “Cuando privas a alguien de tu atención, le privas de su modo de ganarse la vida”.

El mito de la cultura de la cancelación

Se ha discutido mucho sobre si la cultura de la cancelación resulta plausible, dado que las razones por las cuales vale la pena cancelar a alguien varían de individuo a individuo.

Sarah Hagi en un artículo del Time menciona que: “El problema de la conversación que mantenemos sobre la cultura de la cancelación es que simplifica demasiado. El término se utiliza en tantos contextos que ha llegado a convertirse en una palabra sin significado, y excluye los matices de la conversación sobre el daño concreto y sobre aquellos que deberían rendir cuentas por ese daño”.

Esta cultura online puede llegar a polarizar las discusiones que surgen a partir de controversias o comentarios realizados por figuras públicas. Y aunque es cierto que hay que andarnos de puntitas sobre el suelo de la cancelación, es evidente cuando sí deberíamos cancelar y cuándo no.

Aún queda la incógnita, sobre si cancelar a artistas, influencers o sujetos famosos sirve de algo, dado que muchas veces no pasa nada después de que ocurren denuncias públicas. Como el caso que ocurrió con la YouTuber MaireWink, quién expuso la secta sexual a cargo de Ricardo Ponce. Hasta el día de hoy, Ponce sigue organizando retiros espirituales donde ocurren los presuntos casos de violación, acoso sexual y laboral.

Dado que la cancelación se realiza en línea, a menudo permanece allí y generalmente solo es breve. Después, pareciera que a todo el mundo se le olvida lo que pasó.

El poder de “cancelar”

Dejar de apoyar a alguien cuyas acciones y comportamientos ahora son incompatibles con tus valores es coherente y necesario. Inspeccionar y hacer una limpia de las personas que seguimos y de quienes consumimos contenido es esencial para poder existir en las redes sociales.

Lo que decidimos ver y compartir, es un reflejo de nuestros valores y aspiraciones.

Para mi, la cultura de la cancelación debería ser usada como un termómetro para navegar en las aguas de las redes sociales. Para conocer cuáles son los valores de las audiencias y saber qué conductas o ideas ya no son aceptadas por las nuevas generaciones.

Estar atentas a lo que las figuras públicas comparten, se convierte en un ejercicio activo de evaluar quiénes están liderando los medios y las redes sociales.

Aunque cancelar a diestra y siniestra no es una opción, mantiene a raya a aquellos que tienen el poder de influenciar a toda una comunidad.


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